Hoy queremos destacar que la fe es algo más que lo que generalmente se piensa acerca de la palabra “creer” En Juan 6 se nos dice que los dirigentes judíos vinieron a Jesús y le preguntaron: 

¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? (vers.28). Jesús  les contestó: “Esta es la obra de Dios, que creáis en el que ha enviado”.

¿Qué implica la palabra “creer”? La fe en Cristo, que conduce a la salvación, no es  lo que muchos suponen. “Cree, cree! – es su clamor-. Solamente cree en Cristo y serás salvo”. Una de las ideas más populares en cuanto a la fe es que se trata simplemente de un sentimiento intelectual, de reconocer que Cristo existe, y nada más. Relacionada con el creciente énfasis que se da ahora al tema de la salvación por la fe en Cristo únicamente, básicamente correcto, por cierto, se oye lamentablemente una práctica inmadura, ingenua e inclinada a la liberalidad, que insiste en que todo lo que hay que hacer es creer, sólo creer, en el contexto en que aparece en la Biblia, se descubrirá que tiene un significado distinto del que le dan esos predicadores, mucho mas profundo por cierto.

Cuando le hicieron a Jesús la pregunta de nuestro versículo, los dirigentes judíos se aferraban a la idea de la época de que hay que merecer el cielo y abrirse paso hacia el. Su pregunta se refería a la conducta: “¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?” Lo que realmente estaban diciendo era: “Qué podemos hacer para merecer el cielo?” Inmediatamente Jesús desvío su atención  de la conducta personal a la relación con el Señor cuando dijo: “Esta es la obra de Dios, que creáis en el que ha enviado”. Ya está todo resuelto. En primer lugar, este “creer” no esta basado en qué, sino en quién.  No se trata aquí de qué conjunto de doctrinas o qué credo consideremos correcto, o qué tenemos que hacer. “Yo sé en quién he creído, no en qué he creído.

La fe que conduce a la salvación  es una confianza muy profunda, fruto de una relación personal con Cristo Jesús.

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